28 jun 2016

Bolsas solidarias

Garden Snail va a colaborar con nosotros. 1€ de cada una irá destinado al proyecto de Costa de Marfil de Global Humanitaria.

¡Haz tu pedido!
gardensnaipedidos@gmail.com
bodouakroblog@gmail.com


20 jun 2016

Hoy charlamos con... Abla Pokou



Hoy hemos decidido coger prestado el Delorean de  Doc (sí, el de Regreso al futuro), y previa autorización suya, viajar al siglo XVIII para charlar con la reina Abla Pokou.

Me cita a orillas del río Comoé, frontera natural entre Ghana y Costa de Marfil. Al llegar me ofrece una infusión de hojas de mandioca que acepto encantada. Junto a ella se halla una preciosa niña de ojos negros,  Akissi me dice que se llama, a la que le da la mano y que, me cuenta, ha venido con ella porque la niña quería comprobar que existen personas de raza blanca. Ahora que se marcha, no puedo evitar sonreír al comprobar la curiosidad de esa niña. 
Río Comoé

Abla Pokou está exhausta; su rostro delata dolor, miedo. Ha tenido que dejar atrás su vida y su ciudad, Koumassi, capital del reino Ashanti de Ghana, al que pertenece, para no ser una víctima más de las guerras de sucesión al trono que han acabado con la vida de su hermano, Dakon. En su huida hacia el Noroeste, no la han dejado sola; con ella van sus soldados, su familia y sus más fieles partidarios, que han decidido apoyarla incondicionalmente en el éxodo hacia otras tierras y que saben que seguirían el mismo camino que Dakon si se quedasen en Koumassi. Mientras me empieza a relatar su historia pienso que  tiene muchas similitudes con la situación que están viviendo hoy en día muchos refugiados.

Creo que la belleza de este paraje, así como la infusión de mandioca,  están produciendo un efecto relajante en ella,  y poco a poco consigo que se abra más a mí; ante mi más absoluta perplejidad me cuenta el sacrificio que ha tenido que hacer para salvar a su pueblo: al tirar a su único hijo, Kouakou, al río y gritar las palabras «Bâ-wouli» (el niño está muerto),  las aguas del río se calman y pueden acceder a la orilla por el lado de Costa de Marfil, dejando atrás a sus perseguidores.

“He entendido que tenía que sacrificar a mi hijo si quería que mi tribu sobreviviese; antes que mujer o madre, una reina es ante todo reina y se debe a su pueblo”, me dice. Atónita ante sus palabras, me doy cuenta de que a pesar de su sacrificio está orgullosa de haber podido salvar a su tribu, aunque sea a través de un exilio forzado; y que esto le sirve como bálsamo para dejar atrás sus penas y mirar hacia adelante.

Las palabras «Bâ-wouli» no hacen más que resonar en mi cabeza y me resultan muy familiares…..¡Albricias ! Acabo de descubrir por qué : «Bâ-wouli» es el origen de la palabra Baoulé, nombre de una de las etnias de Costa de Marfil, y la etnia principal de nuestros niños de Bodouakro.

Y, como por arte de magia, el puzzle me empieza a encajar. François, nuestro «cartero de Bodouakro», le había comentado a Aidén hace tiempo que había un personaje al que los marfileños consideraban como un héroe porque era el que había dado origen al pueblo Baoulé…. ¡Madre mía ! ¡La tengo delante de mí! ¡Es todo un honor!

Me doy cuenta de que no puedo desaprovechar esta oportunidad y de que no existe mejor persona que ella para transmitir la sabiduría de su tribu a pequeños y mayores. Pero por desgracia mi viaje es de ida y vuelta y no voy a poder estar aquí mucho tiempo más; debo buscar la forma de que esto no se quede en agua de borrajas.  Mientras ando ensimismada en estos pensamientos, no me he dado cuenta de que Akissi ha estado escuchando nuestra conversación muy atentamente; le hago una señal e invito a que venga a sentarse a nuestro lado. Le propongo a Abla Pokou que, como si de un cuentacuentos se tratase, vaya transmitiendo sus conocimientos a Akissi para que el legado de su pueblo no se pierda nunca. Ella asiente y en un gesto de complicidad le guiña un ojo. Sin saberlo, esa niña de mirada penetrante, ojos negros como el carbón va a ser la responsable de que el legado de Abla Pokou llegue allende los mares….   

Me tengo que marchar y mientras me alejo del lugar y observo como el sol se va poniendo, llego a la conclusión de que, del mismo modo que el velero de Bodouakro va sumando marineros a su causa cada vez que atraca en un puerto, “la mirada de Akissi” servirá para que conozcamos un poco más de cerca ese país tan desconocido y tan cercano a la vez para nosotros. ¡Nos vemos en la próxima entrega!

6 jun 2016

Hoy charlamos con... Gaëlle

Hoy he quedado con una de las incorporaciones más recientes que ha tenido nuestra familia. De padre gallego y madre francesa esta traductora hace “literatura universal” como decía Saramago: “Los escritores hacen la literatura nacional y los traductores hacen la literatura universal.” Hemos quedado en una terracita por La Latina allí donde hay Estrella Galicia bien fría y me da que va a ser una tarde larga…


Está llena de preguntas, al ser “novata” aún no ha vivido una de nuestras comidas solidarias bueno, sí que estuvo en Extremadura y aunque allí fueron pocos pudo hacerse una idea de cómo somos, con nuestros más y nuestros menos, claro, que no somos perfectos. Voy contándole cosas sobre los proyectos, sobre mi experiencia, cómo llegué a Bodouakro… ella rápido me habla de África y de cómo piensa que es un continente con mucho potencial del que tenemos mucho que aprender… enseguida me doy cuenta de que es como Billy Elliot y que como él conseguirá su sueño: viajar a Bodouakro a conocer a su ahijada con la que está encantada después de haber recibido su primera carta. Y le agradece infinito a François habérsela hecho llegar. Bueno, también a Aidén de la que sólo tiene buenas palabras, “consigue que desde la primera llamada te sientas cómo en casa y eso es muy valioso porque te das cuenta de que en esta ONG o al menos en los proyectos de Costa de Marfil no eres un número al que hay que informar de vez en cuando…” Creo que ha pillado rápido el rol que llevan Aidén y Cristina de la que cree que debería ser un referente para sus colegas, comprometida con los más necesitados. Está convencida de que su trabajo se le acabará reconociendo más que ahora.

Se acerca la hora de la cena y aparece Álvaro, su marido, próximo padrino de Bodouakro está casi convencido será uno de los próximos granitos de arena para que esto tire pa´lante.

Termino llegando a la conclusión de que una de nuestras nuevas madrinas va a ser unos de los pilares en los que nos apoyaremos puesto que tiene ideas nuevas para nuestro blog que en breve desvelaremos.

¡Hasta la próxima!

31 may 2016

Hoy charlamos con… José Antonio

José Antonio.
Salimos de ver Blade Runner, ¿Os acordáis? Sí, después del café con Fernando nos fuimos a ver Blade Runner. Pues al salir me topé con José Antonio, y no tenía ganas de irme a casa, (después de la lluvia se había quedado una noche estupenda) Fernando había quedado y José Antonio y yo decidimos irnos a tomar algo. “te voy a llevar a una bar cerca de la Plaza de Santa Ana que te va a encantar”. Como era sábado noche nos tomamos la licencia y pedimos unos gins de Hendrix.

José Antonio es un tipo genial, un aragonés de aúpa hijo de un minero, aterrizó en Madrid para dedicarse a la tecnología aplicada a la televisión ¡flipad! Me enseñó en su móvil  vídeos de alguno de sus proyectos y aluciné. No sabía todo lo que hay que montar para que podamos ver cosas por la tele.

Pero en realidad sus sueños son tres: viajar a Nueva York, cuando se jubile, para perfeccionar su inglés, dar la vuelta al mundo en crucero en temporada baja “porque debe estar “tirao””, dice, y el tercero montar un “chiringuito chilout”, cerca de su pueblo en Teruel, para sacar dinero para nuestros niños en Bodouakro. ¡Zas! Surgió Bodouakro ¿os dais cuenta que está en nuestro subconsciente? Y es que estos niños son muy importantes en nuestras vidas…

Define a los padrinos como un club de gente diferente, positiva pero con un objetivo solidario común. Le pregunto por África y me cuenta en secreto que la desconoce por ahora, que irá y una de las cosas que hará será decirle a François que él es uno de los que le hacen esperar a la hora de enviar las cartas. Me parto, no sé cómo se atreve. Si no queréis recibir correos “amenazadores” de Aidén cuando seáis padrinos enviad las cartas a tiempo…

Es uno de los padrinos más antiguos y una de las cosas que más le atrajo del proyecto fue el torrente de energía solidaria que tiene Cristina, y de Aidén se queda su manera incansable de trabajar pero sobre todo con su humor, y es que es verdad, una de nuestras guías en esta locura es una de las personas más divertidas que os podáis imaginar.


Seguimos charlando y pedimos algunas copas más… y terminó otro encuentro. Me fui con la sensación de haber conocido a un hombre BUENO. Sí, lo escribo en mayúscula porque se le ve en la cara; un corazón enorme, siempre dispuesto… esas personas que no hacen mucho ruido pero que sabes que siempre están y es que esta familia aunque está compuesta por gente diferente, como él dice, es gente que merece la pena y que si no llega a ser por África, estos niños, Aidén y Cristina no nos hubiéramos conocido en la vida.

29 may 2016

Sonrisas esperadas.

Después de mucho leer al resto de padrinos, de compartir sentimientos y ver cómo coincidimos en esa felicidad que supone recibir carta de nuestros ahijados, me atrevo a escribir unas líneas contando un poco toda esta experiencia de apadrinar. Para quien pueda estar interesado.


Lo primero que te llama la atención es lo bien estructurado que lo tiene todo Aidén, la forma de escribirnos por e-mail hace que esas cartas se esperen con ansia, cada vez supone felicidad, cada vez es irrepetible...

Estos peques nos dan mucho más de lo que aportamos cada mes, en unas líneas te ganan el corazón, pasan a ser de tu familia, se convierten en un enlace emocional difícil de repetir.

Les ha tocado una vida dura y con su día a día o con sus sonrisas en esas esperadas fotos, te demuestran que la felicidad no es tener. La primera vez que les escribí me comían los nervios, no sabía qué decirle a un niño de diez años. Por suerte al ver sus respuestas, esos nervios desaparecen para transformarse en complicidad, donde te agradecen el interés y el cariño que les demuestras.

Pues bien, no sólo supone felicidad apadrinar, te dan mucho más, la posibilidad de darles una vida mejor o intentarlo al menos, de abrirles puertas donde la vida se las cierra, de  ser alguien especial para ellos, de formar parte junto a otros padrinos/madrinas de un proyecto ilusionante y todo a cambio de un poco de voluntad.

Después de recibir la carta y esa felicidad que trae consigo, tienes las fotos, puedes ver lo importante que son para ellos las cartas y fotos que les envías. Como dice Aidén, todo un acontecimiento.

 Pensar que unas líneas donde les preguntas pueden significar algo para ellos y poder verlos es un lujo, casi lloro de alegría al ver la última foto que me mandaron, donde sonreía por primera vez, algo que ya forma parte de mi memoria. Así que solo me queda daros las gracias por dejarme formar parte de algo tan especial...

26 may 2016

Y entonces, tu excusa ¿es...?

Cuando vemos gente que lo pasa mal, pero verdaderamente mal, nos compadecemos, criticamos a los gobiernos de esos países, a nuestros políticos, a las mafias, a la meteorología, a la mala suerte, a... pero ¿qué más hacemos?

Una opción es ser voluntario de alguna ONG. Eso para mí tiene un valor y un mérito grandísimo. Sin embargo, en muchas ONG, especialmente las que están en otros países, no es eso lo que hace falta. Tienen gente, pero sólo les faltan recursos. O sea, dinero. Nuestro dinero. La buena noticia es que lo que para nosotros es poco dinero allí supone una gran ayuda.




Sé que hoy en día, como hay crisis, (casi) todo el mundo dice que llega justito a fin de mes, que no sobra nada. ¿Cómo voy a ayudar a otros cuando no tengo para mí, con la crisis que hay? Es un discurso absolutamente distinto del de antes de la crisis, porque entonces todas las personas con las que hablabas decían que iban sobradas, que no sabían qué hacer con el exceso de dinero mensual... ¿no? Pues no, claro que no. Eso no va a cambiar. Obviamente, a nadie le sobra dinero (a mí, al menos, no), y lo que propongo no es que des un poco de lo que te sobra, sino de que des un poco, a secas. Que si ganaras 20, 50 ó 100 € menos al mes seguirías teniendo el mismo estilo de vida, pero renunciar a eso puedes suponer un cambio radical en las oportunidades de alguien que vive a miles de kilómetros de ti

"Pero es que no tengo claro que el dinero de las ONG realmente vaya a donde debe". Pues investiga, preocúpate si tienes interés. Lo que está claro es que el dinero que no pones seguro que no llega. Hay miles de personas en diferentes ONG que están dedicando su vida a ayudar a otras personas sin motivación más que son seres humanos y que han tenido la mala suerte de nacer en el lugar equivocado, como te podría haber pasado a ti. Ya que no hacemos más, al menos ayudémosles económicamente.

De verdad, comprométete, aunque sea un poco. Busca qué ONG te convencen más y dona parte de lo que ganas (no de lo que te sobra) que vas a hacer mucho bien. Este proyecto, el de Bodouakro a través de Global Humanitaria, es uno en el que confío plenamente, pero si a ti no te motiva busca, que hay cientos de ellos.

Y no te limites a dar unas migajas, esfuérzate un poco. De verdad, te vas a sentir bien. Mi  mujer y yo colaboramos con varias, y cuando mes tras mes veo los cargos en el banco me genera una cierta satisfacción. No digo que con ello ya me considere el salvador del mundo (hay muuuuucha gente que hace muchísimo más) pero sí sé que es mejor que si no aportáramos nada. Y, por supuesto, hay meses que no sobra, pero no me lo planteo como algo opcional: es un impuesto solidario que me autoimpongo (valga la redundancia). 

Y así ya, tranquilamente, puedo seguir criticando a los políticos, las mafias, etc. :)

Y tú, ¿cuál es la excusa que te pones para no colaborar con una ONG? 

23 may 2016

No sabía qué ponerme...y me puse feliz

Llevaba días viendo los mensajes del resto de padrinos en las redes sociales sobre los sentimientos que tenían al recibir la carta. Había leído el post de Estefi y el de MaríaRubio en el que cada una, a su manera,  hablaban de sus emociones y sensaciones al recibir las cartas; y a mí me costaba entender e incluso identificarme con lo que decían; y por qué no decirlo, tenía envidia sana de que ellas pudieran hablar de ello y yo no; hasta ese momento lo único que me unía a Akissi era que había recibido una fotografía suya en la que, para colmo, estaba muy seria. Sabía que cumplía 10 años el 14 de mayo y de hecho había acompañado a la carta que le había enviado una foto en la que mi mitad y yo sosteníamos un cartel felicitándole su cumpleaños y otro con un dibujo de una tarta. Pero no tenía nada más, me faltaba algo que me permitiese unirme más a ella, tener si cabe aún más esa sensación que había descrito Paloma en otro post, de sentirla como parte de mi familia, de sentir como si hubiese algo que me uniese para siempre a ella.

Por fin, un día, de estos en los que te apetece meterte en la cama y olvidarte de todos y de todo, me puse a mirar en mi móvil y empecé a ver no sé cuantos mensajes de Twitter en los que Aidén ponía algo así como «tienes un e-mail en tu bandeja de entrada esperando a que lo abras » y no sé cuantos mensajes de los padrinos de Bodouakro hablando sobre sus cartas: quién era el más guapo de todos, la ilusión que les había hecho, etc. Y claro está, miré mi bandeja de entrada del correo electrónico y vi el tan deseado correo de Aidén.  De un plumazo se me olvidó el día tan aciago que había tenido y solo quería una cosa, abrir el correo, imprimir la carta y ver las fotos de Akissi.

Leí la carta de mi ahijada y empecé a conocerla un poco más. A través de su carta pude conocer ciertos aspectos de su día a día que me hicieron reflexionar: que vive sin agua potable ni electricidad, que tarda treinta minutos en llegar al colegio, que sus padres trabajan en plantaciones de cacao y de café. Pero, también que aunque vivimos a miles de kilómetros y en continentes diferentes, es una niña, y, como a cualquier niña de su edad, le gusta jugar con sus compañeros de clase a la rayuela, y ya piensa en lo que quiere ser de mayor (matrona para ayudar a los bebés de su comunidad). Lo que más me llamó la atención con diferencia es que, a pesar de que su vida no es nada fácil,  tiene una maravillosa sonrisa en todas sus fotos, vive el presente, el aquí y el ahora, y, disfruta de cada pequeño buen momento de su vida.  Después de leer y releer su carta, de mirar una y otra vez su foto, me doy cuenta de que realmente somos nosotros los que vivimos en un país subdesarrollado, por lo menos, desde el punto de vista emocional; porque, nosotros no nos conformamos con nada, siempre queremos más y más;  ellos viven el día a día.

Disfrutan, por ejemplo, simplemente, leyendo nuestra carta o mirando nuestros dibujos o nuestras fotos. Creo que tienen muchas lecciones que darnos. Sinceramente, estoy encantada de recibir su sabiduría a través de sus cartas. Como no podía ser de otra forma, he decidido poner su carta en la nevera sujetada por un imán que reza: “No sabía qué ponerme….y me puse feliz”. Gracias, Akissi, por hacerme sonreír cada vez que veo tu foto y tu carta.

Decía el filósofo francés Blaise Pascal que “No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca”. Pues el velero de Bodouakro, con sus capitanas, grumetes y marineros han contribuido a que me disponga aún más a ser feliz.