11 jul. 2017

Nacer en Costa de Marfil

¿Qué lotería genética hizo que a mí me tocara el premio gordo naciendo en el primer mundo, teniendo el alimento asegurado, la sanidad cubierta y la educación resuelta?
¿Qué diabólico juego de azar hace que haya niños que nacidos en la otra orilla del mundo no tengan acceso a la educación por tener que trabajar sin remuneración alguna?

Nacer en Costa de Marfil es nacer en un contexto marcado por la pobreza, la desigualdad y exclusión. Nacer en Costa de Marfil implica tener una altísima probabilidad de morir antes de los cinco años, donde los privilegiados que logran superar esta barrera etaria se ven obligados en su gran mayoría a trabajar en las plantaciones de cacao a cambio de nada. En otra época, no muy lejana, otro alto porcentaje de niños eran reclutados como soldados para combatir en el frente o como detectores de minas, por suerte, ahora, los enfrentamientos militares se han tranquilizado.

Si nacer niño en Costa de Marfil es duro, mucho peor es nacer niña. Porque ellas son destinadas, prácticamente desde que nacen, a la esclavitud, negándoseles todo tipo de derechos. Y es por todo esto por lo que llegar a la escuela se transforma en un verdadero lujo, máxime cuando la educación no es gratuita, pero continúa siendo como en todo el mundo,  el único modo de romper con el círculo de la pobreza, y no sólo de la propia, sino la de aquellos que serán parte de las generaciones venideras.

¿Cuál es entonces nuestro deber con respecto a estos niños que sólo se diferencian de los nuestros por el lugar en el que nacieron? ¿De qué manera debemos colaborar para romper esa deriva de pobreza que no tiene a simple vista y a medio plazo una solución? Sin duda, contribuyendo a su escolarización. Porque lo que para nosotros es insignificante, en tanto constituye parte de nuestra normalidad y un eslabón en la cadena de derechos ya adquiridos, para ellos es –ni más ni menos- el futuro.
Pero afortunadamente, la herramienta existe. Desde Global Humanitaria y de manera transparente, podemos abordar el problema para contribuir a resolverlo de manera tangible.


Foto: Manu Brabo

Llegué a Bodouakro de la misma manera que se llega a los lugares más hermosos: de la mano de un amigo. Porque fue de la mano de Estefi como les conocí; la gran familia de padrinos y madrinas de Global Humanitaria en Costa de Marfil hacen -hacemos- posible que los niños vayan a la escuela, que tengan material escolar y que tengan acceso a la alimentación gracias a los comedores escolares.

Colaborar para poner fin a la pobreza de una persona no es una opción, no es una satisfacción, no es un privilegio; es el deber que nos corresponde a nosotros, aquellos que hemos nacido sin haber hecho mérito ninguno, en el lado privilegiado del mundo.


18 jun. 2017

La suerte que tenemos

Tenemos suerte. Mucha suerte. 

Poder ayudar a progresar a unas personas a las que no conocemos personalemente y que viven a miles de kilómetros de nosotros, es una suerte.

Poder disfrutar de una vida en este primer mundo (¿?) con tantas oportunidades, es una suerte.

Que personas como Cristina Saavedra Aidén Calvo pongan tanta energía y tanta vida para hacer que nuestra aportación se convierta en hechos en Bodouakro, es una suerte.

Que cada día los medios vayan dando más visibilidad a esta aventura, es una suerte.
Foto Cristina Saavedra

Contar con el apoyo de Globl Huanitaria para llevar a cabo esta tarea, es una suerte

Porque sí, este mes Cris ha estado otra vez allí en persona, en Costa de Marfil, en Bodouakro. Ha comprobado in situ cómo va la cosa. Y lo ha contado magistralmente en este artículo de El País.

Y porque también en El País se han hecho eco de los problemas de aquellos niños en este reportaje fotográfico de Manu Brabo.

Y porque se van vendiendo (aunque falta la tuya) pulseras solidarias de dicisietecosas, y todo suma.

Pues eso, que estoy contento. Y más si te unes. Porque no te vas a arrepentir. Y ellos van a alucinar aún más con el cambio que está dando su vida. 

3 may. 2017

Crónica de una comida

Gracias por una Comida de Padrinos Bodouakro solidaria, entrañable y divertida.

Una comida de padrinos es siempre una comida de padrinos pero nunca es igual. Da gusto volver a ver a personas tan solidarias, venidas de toda España (Inma, Estefi, Xavi, Diego, Cristian...), echar de menos a otras que, en esta ocasión, no pudieron acompañarnos, conocer a los nuevos miembros de esta gran familia que es Bodouakro... o que pronto lo serán (sin presiones, chicos), y disfrutar de una gran comida y de una sobremesa que se alarga, y se alarga, y se alarga, porque nos sentimos a gusto compartiendo experiencias.

El jardín prohibido

En todo ello, esta octava comida de padrinos, que celebramos el 22 de abril, fue como las demás; igual de entrañable y de divertida. Pero, como siempre también, fue muy especial. Sentadas en la mesa, María Tejero, Aida y yo intentábamos recordar cómo y dónde fueron las anteriores, incluyendo las dos primeras que me perdí. Y ya ninguna más pues el que viene, repite, excepto catástrofe o trabajo.

Qué tendrán estas comidas que surten tales efectos en nosotros. En primer lugar, contar con unas anfitrionas como Cristina, nuestra responsable de proyectos en Costa de Marfil, y Aidén, encargada de gestionar la locura de coordinarnos y técnica de apadrinamiento en Costa de Marfil. Y luego tener como compañeros de aventura a grandes personas que, en muchos casos, se han convertido en amigos o pronto lo serán.

Amigos que compartimos un sentimiento común. Amigos que disfrutamos ayudando. Amigos que nos emocionamos solo con ver a nuestros niños y niñas en una pantalla de televisión, y comprobar cómo es una clase; o a unas mujeres, vestidas con sus mejores galas, dando las gracias a través de cánticos y de bailes. Amigos que disfrutan de la compañía mutua. Y ahora, amigos que comparten unas bonitas pulseras solidarias como símbolos de un proyecto maravilloso que nos ha unido.

Pulseras de diferentes colores que llevan chapas con palabras como sonrisa (srilè) y futuro (tchaka). Por supuesto, también un “Mi corazón late por Bodouakro”. Si tardamos un poco más, acabamos con las existencias de diecisietecosas, la web que se ha implicado tanto con este proyecto que nos ofrece el 50% de lo recaudado con ellas por cada una de las compras. Por si te animas, aquí tienes el enlace: https://www.diecisietecosas.com/pulseras-solidarias

Y luego, tras la excelente comida en El Jardín Prohibido (es la segunda vez que repetimos, por algo será), alargamos la jornada en una terraza, disfrutando del aún buen tiempo de Madrid y de una 
interesante conversación. El final, no tuvo precio. Ver a Xavi y a María Tejero cantando por Pimpinela o quedarme al borde de la afonía intentando seguir a un Diego brutal como antiguo cantante de Jotas que es (imagina el nivel), querer convencer sin éxito a Juanra y a Javi para que se decidieran a seguirnos,... fueron momentos inolvidables.

Gracias Global Humanitaria por el proyecto de Bodouakro y por el artículo sobre esta comida. Gracias Cristina y Aidén por juntarnos y aportarnos ese entusiasmo que imprimís. Gracias por permitirnos ayudar y dar una educación a niños y a mujeres para que tengan un futuro mejor. Gracias a diecisietecosas por su solidaridad y creatividad. Gracias al Jardín Prohibido por acogernos de nuevo y darnos todas las facilidades posibles. Y gracias a mis compañeros padrinos por ser como son.

Como siempre, me he quedado con ganas de repetir. ¿Para cuándo la siguiente?


24 abr. 2017

The fools who dream

¿Habéis visto Lalaland? Si es que sí, entonces entenderéis el título del post dedicado a esos locos que saltamos y que nos ilusionamos con proyectos cuyos objetivos pueden parecer inalcanzables, o muy lejanos, pero que sabemos que si saltamos los conseguiremos, pasaremos por encima y nos atreveremos con más, porque en Bodouakro somos “unos locos soñadores”.

Por eso, y porque hoy vamos a celebrar la 8ª comida de padrinos y amigos de Bodouakro, tenemos el gustazo de anunciaros la colaboración de diecisietecosas con GlobalHumanitaria y en concreto con sus proyectos en Costa de Marfil.











Patricia Martínez ha diseñado varios modelos de pulseras y por cada una que venda diecisietecosas destinará el 50% de su precio al proyecto de alfabetización de mujeres en Sikaboutou que podremos en marcha durante este año.

Y ahora nos acicalamos que a las 14:30 tenemos cita en el Jardín prohibido para pasar el día en familia. ¡Atentos a nuestro twitter @bodouakro!

Muchas gracias a Patricia Martínez por esta colaboración que esperemos dure mucho tiempo y a Pepe, dueño de El Jardín y amigo de Bodouakro, por ese compromiso que nos brinda.

Nosotros seguimos soñando…

20 abr. 2017

PULSERAS SOLIDARIAS QUE SE TRANSFORMAN EN EDUCACIÓN

diecisietecosas y Global Humanitaria se unen para devolver sus derechos a las mujeres de Sikaboutou, Costa de Marfil.

Apostamos por su futuro (tchaka) y que mejor recompensa que su sonrisa (srilè) 
Futuro - tchaka
Sonrisa - srilè



La mitad de lo que cuesta la pulsera (sí, 5€ de cada una de ellas) irá destinado de forma íntegra al proyecto:

“ALFABETIZACIÓN DE MUJERES. CURSOS BÁSICOS DE LECTO-ESCRITURA Y MATEMÁTICAS PARA FACILITAR LA INSERCIÓN SOCIO-LABORAL DE MUJERES EN SIKABOUTOU, COSTA DE MARFIL”

En Costa de Marfil, las mujeres tienen menos oportunidades de ir a la escuela que los hombres. La escolarización de la mujer no es una prioridad porque culturalmente su papel es estar en casa realizar los trabajos domésticos, trabajar los campos y cuidar de sus padres y posteriormente de su marido e hijos. Además, la falta de recursos económicos en las familias para la escolarización hará que si es necesario dejar varios hijos sin escolarizar, sean las mujeres las que se queden sin acudir a la escuela. 

Según datos del último informe de la UNESCO, el porcentaje de mujeres alfabetizadas, mayores de 15 años, en Costa de Marfil es del 32,5%. Las mujeres marfileñas rurales, en un alto porcentaje, se agrupan en cooperativas y gestionan de manera directa recursos que ayudan a la precaria economía familiar. El alto grado de analfabetismo contribuye a la mala gestión económica, a la pérdida de beneficios y al aprovechamiento de personas sin escrúpulos que ven en ellas unas víctimas fáciles para robarles parte de lo que habían adquirido por derecho propio.

La situación de las mujeres de la cooperativa de Sikaboutou se agrava con el hecho de las dificultades de transporte desde los campamentos en los que viven.

Ante esta situación la ONG GLOBAL HUMANITARIA y SAPHARM (su contraparte en Costa de Marfil) pondrán en marcha en el año 2017 un proyecto de alfabetización dirigido a las mujeres que componen la cooperativa agraria de Sikaboutou. 

El objetivo es reducir la tasa de analfabetismo y mejorar la inserción sociolaboral de 40 mujeres.

Durante 9 meses (3 días a la semana) recibirán un curso de lecto-escritura y cálculo básico, para el que se les entregará el correspondiente material. Se les impartirá además un curso de educación sanitaria y sensibilización sobre la importancia de la escolarización de los menores, especialmente de las niñas, y de 
vacunación (se les informará sobre el programa de vacunaciones estatal). Otro de los temas que se tratarán será el autoempleo de la mujer a través de las Actividades Generadoras de beneficio
Grandes objetivos para grandes resultados. 



La Organización de las Naciones Unidas ha establecido desde 2015 y para los próximo quince años, 17 objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. A ese objetivo pretende contribuir este proyecto de Global humanitaria en Costa de Marfil.

Global Humanitaria, a través de estos cursos durante 10 años, ha logrado que más de 3000 mujeres, de distintas localidades de Costa de Marfil, hayan accedido a este derecho básico y fundamental: la 
educación.

Agradecer a diecisietecosas su implicación y su disponibilidad. Podéis hacer el pedido de vuestra pulsera solidaria pinchando aquí.



14 mar. 2017

¡Larga vida a Bodouakro!

Awa tiene una mirada profunda, unos ojos perfectamente enmarcados por unos párpados achinados. Awa me mira con intensidad, con la intensidad de la vida en África, cada mañana al lado del ordenador desde el que escribo. 

Llego, abro el mail, me pongo un café y, en silencio, le doy los buenos días. Y esos ojos profundos me responden, incisivos, hablándome también en silencio de justicia social. 


Entonces le encuentro sentido a mi trabajo y se me pasa un poco el cabreo matutino que nos invade a las personas que odiamos madrugar. 

Esta es mi breve y diaria experiencia como madrina de Bodouakro. 
Esta y ver, leer, escuchar y hasta conocer en persona a algunos de los que formamos parte de esta aventura.

Aterricé en Global Humanitaria hace menos de dos meses, en el departamento de comunicación, con ganas e ilusión de poner un poquito de mí en este proyecto. Lo hice convencida porque creo en lo que hacemos. 

Más tarde aterricé en Bodouakro, esta vez como madrina, y entonces descubrí la otra parte: No soy solo yo la que cree en esto, 
sois, somos, muchos los que pensamos que unidos y con ganas las cosas cambian. Los que tenemos nuestra Awa particular a la que miramos a los ojos y con la que reafirmamos nuestro compromiso sincero de hacer de este planeta nuestro un lugar que sea lo más agradable posible. 


Somos muchos los que no perdemos la ilusión, el buen humor y las ganas. Eso también le da sentido a mi trabajo. 

Así que… ¡Larga vida a Bodouakro! 








Departamento de Comunicación



2 mar. 2017

Unidos por Bodouakro

Os comenté en el post anterior que en breve tendríais noticias de la entrega de las cestas de comida básica para las familias de Bodouakro que Global Humanitaria ha adquirido con parte de las donaciones de Navidad de los padrinos. 

Hoy mismo he recibido las fotos y algunas entrevistas que hemos realizado. 

Me está costando escribir estas líneas, porque no veo el momento de hacéroslas llegar, así que doy paso a lo importante, que son ellos y las personas que lo han hecho posible, aquellos que se han unido por Bodouakro. Nuestras madrinas y padrinos. ¡MUCHAS GRACIAS! En nombre de Global Humanitaria y de todas y cada una de las familias de nuestros niños…¡¡Gracias por hacerlo posible!!


 5kg Arroz, 1 L de aceite, 2 botes de pasta de tomate, 3 paquetes de espagueti…


 Y un pollo.  

235 familias beneficiarias.  Las 235 familias de Bodouakro que tienen escolarizados a sus niños en la escuela de Bodouakro. Sin importar si están apadrinados o no. 


Todos iguales, todos lo mismo.

Una vez en Bodouakro hubo que preparar las bolsas. Menos mal que François contó con la ayuda (siempre dispuestos) de los profesores.

¡Y empieza el reparto! 

Acudieron madres y padres a la entrega.




Todos se hicieron fotos.

Hasta François no pudo resistirse. Él, que siempre sale tan serio… 




Y también hermanas mayores y abuelos. 

La entrega se convirtió en una autentica fiesta 😄

Cuando le das a un niño un pollo, se hará amigo de él de forma inmediata.

ESTA ES LA DEMOSTRACIÓN DE QUE JUNTOS SE PUEDE, DE QUE JUNTOS SUMAMOS MÁS. PORQUE “CUANDO 
LAS ARAÑAS UNEN SUS TELAS, PUEDEN MATAR A UN LEÓN”