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5 abr 2016

REGALOS CON CORAZÓN. REGALOS QUE PORTAN EDUCACIÓN

Daloa, 7/03/2016. 7.00a.m.

Hoy es un día diferente. Hoy somos portadores de regalos que se esperan con ilusión. Regalos que nuestros niños desean pero que desconocen su fecha de entrega, ya que pocas veces la hacemos coincidir con fiestas cristianas al tener varias comunidades religiosas. Hoy es un gran día.

Cada año, las donaciones de los padrinos por navidades se destinan a cubrir diferentes necesidades en la escuela de Bodouakro. El trabajo, para que engañarnos, no es el más sencillo del mundo,  la planificación y decisión sobre necesidades en función de las cantidades donadas es  un poquito compleja,  pero sus sonrisas al recibir los regalos de sus padrinos nos resarcen de todo el tiempo empleado. Os cuento como lo hacemos para que os hagáis una idea y tengáis una opinión sobre esta actividad.
 
Primer paso: Hablo con François para que vaya detectando, al mismo tiempo que hace la actualización anual de alumnos en la escuela, las necesidades de ésta y de los niños. Él se encarga de preguntar al director del cole, a los profesores, a los padres y a los propios niños, elaborando un listado con todo lo que comprueba que es necesario y con la debiente justificación del por qué de cada uno de ellos. De no ser por estas donaciones estas carencias no quedarían cubiertas, ya que los padres no disponen del dinero suficiente para ello.

Segundo paso: A finales de octubre, principios de noviembre, me pongo en contacto con todos los padrinos y madrinas de Bodouakro, y aquellos que lo desean me avisan de las cantidades que quieren donar. Son días y días recibiendo e-mails con donaciones, hasta casi mediados de diciembre. Registrando cada una de ellas y pasándolas a Global Humanitaria para que las registren y procedan a su cobro en recibo aparte. De esta manera, cada padrino lo tiene diferenciado de su recibo mensual.

Tercer paso: Una vez que sabemos el dinero del cual disponemos, Cristina y yo nos reunimos con un café por medio y mucha paciencia y analizamos lo que podremos adquirir y lo que tendremos que dejar aparcado para mejor momento. Y no siempre estamos de acuerdo, jajajaja. Queramos o no, y teniendo en cuenta que hacemos beneficiaros a TODOS los niños, hay  que seleccionar.

Cuarto paso: Mientras nosotras decidimos, François se lanza a la calle (no literalmente, pobrecito mío) y trata de negociar con algunos comerciantes el precio final, a ver si con suerte nos lo pueden dejar más barato. Algunas veces hasta  lo consigue y todo, y doy fe que eso para él representa  un esfuerzo extremo, menos mal que también contamos con Daniel Kone que es más combativo y sabe negociar con quien se ponga por delante. 

Quinto paso: Cuadramos necesidades de cada clase con donaciones multiplicado por alumnos y ya llegamos a la recta final. ¡Por fin! Ahora sí que puedo dar la orden de compra. François adquiere los materiales y los prepara junto a Dan para llevarlos en nuestro destartalado coche al campamento.

Último paso: El mejor de todos,  ¡¡¡el reparto!!! Día de risas, nervios, apretujones, sorpresas, fotos…  Las donaciones de los padrinos  se han convertido en libros de lectura y escritura para los más pequeños, juguetes educativos, balones, cuentos, mochilas, ropa, libros para los mayores (que no creo yo que reciban entusiasmados libros de matemáticas, pero falta, lo que se dice falta, les hace).

No sé si los Reyes Magos existieron de verdad, pero sí sé que hay personas con un gran corazón que se preocupan de verdad por estos niños, que están pendientes de ellos y que se implican de manera sorprendente. Y es un orgullo llamarlos PADRINOS

18 ene 2016

El cartero que siempre llama más de dos veces. (o de tres, o de cuatro…)

Qué fácil resulta ponernos en contacto con quien deseamos, ¿verdad qué sí?  Tenemos WhatsApp, Twitter, móvil… incluso el correo ordinario tan denostado últimamente sigue  funcionando para aquellos que prefieren la palabra escrita.

Pues venga, ahora imaginaos una aldea en medio de la nada, sin agua corriente ni electricidad,  con casas de adobe y donde el móvil es un lujazo y lo de las redes sociales mejor lo dejamos para otro día.

Sí, hablamos de Bodouakro, y os contaré qué hacemos para que esas cartas que escribís lleguen y lo que significa la correspondencia para los niños.

Primero, avisar a los padrinos y madrinas para que aquellos que lo deseen se pongan manos a la obra y escriban una bonita carta con fotos o dibujos incluidos a sus niños.
Y ya de entrada cuando aviso se produce el maremágnum. Primero, algunos la envían rápido. Segundo, los que lo dejan para el último momento y tercero, siempre siempre tengo algún despistado/a que cuando se han enviado pregunta  por la fecha limite porque no la recuerda. Jajajajaja, ¡me encanta tanta diversidad! Supongo que otros lo odiarían, no es mi caso, veo la implicación.Traduzco, registro y envío por email todas ellas.

Lo segundo es dar orden al “cartero” para que se vaya preparando, esté pendiente de la llegada de las cartas y una vez recibidas… corriendo a entregarlas.
Foto vía Aidén Calvo de Miguel.

Y lo tercero,  el tiempo. No hablo del  tiempo que emplearemos en llevar a cabo la actividad para que la comunicación entre padrinos-ahijados sea fluida, hablo del tiempo meteorológico de Costa de Marfil. En época de lluvias… ocurre lo que veis.  Este es el camino a Bodouakro, como bien suponéis, de asfalto nada de nada, tierra apisonada únicamente gracias al trasiego de gente y gracias. Lo que para nosotros supone un recorrido de media hora, se convierte en un viaje de casi tres allí. Os lo puedo asegurar porque lo he vivido, montada en la moto con mi compañero en viaje de vuelta a Daloa. No quiero recordar el dolor al bajarme ni los golpes de un casco demasiado grande para mi cabeza con los baches del camino… ¡me dolían hasta las pestañas!

Aprendí a valorar el trabajo de François y a dar gracias por tenerle ahí, dispuesto siempre a hacerlo lo mejor posible.
Foto vía Aidén Calvo de Miguel.
Cuando mi compañero aparece en Bodouakro los niños se dan cuenta enseguida que algo hay. Muchos padrinos me comentan que sus niños son muy serios, pero lo único que ocurre es que posan para las fotos.  Esto es lo que sucede cuando “el cartero” François aparece de improviso.

Las cartas se reparten y  los niños las leen y  escriben las respuestas a sus padrinos. Naturalmente esto no ocurre el mismo día, siempre hay algún pequeñajo que por algún motivo no ha ido al cole, así que nos tocará volver dos o tres o más veces a por ella.  Creo que François puede hacer el camino Daloa-Bodouakro, Bodouakro- Daloa con los ojos cerrados, en época de lluvia y sin meterse en un solo socavón.

Las cartas de los padrinos son una ventana al exterior para estos niños, les muestran otros mundos  con ciudades que buscan en el mapa de la escuela, les ayudan a pensar que también ellos quieren seguir estudiando (algunos quieren estudiar la profesión de sus padrinos) y les fuerza a escribir y leer mejor.
Foto vía Aidén Calvo de Miguel.

Ojala dentro de poco todos ellos deban esforzarse, eso significaría que cada uno recibe una carta o pinta un dibujo porque hay una madrina o un padrino implicado en su educación. Aunque tuviéramos que comprarle una saca a nuestro cartero particular. Aunque tuviera que “llamar” más de 10 veces.
Significaría el pleno apadrinamiento en Bodouakro.