23 may. 2016

No sabía qué ponerme...y me puse feliz

Llevaba días viendo los mensajes del resto de padrinos en las redes sociales sobre los sentimientos que tenían al recibir la carta. Había leído el post de Estefi y el de MaríaRubio en el que cada una, a su manera,  hablaban de sus emociones y sensaciones al recibir las cartas; y a mí me costaba entender e incluso identificarme con lo que decían; y por qué no decirlo, tenía envidia sana de que ellas pudieran hablar de ello y yo no; hasta ese momento lo único que me unía a Akissi era que había recibido una fotografía suya en la que, para colmo, estaba muy seria. Sabía que cumplía 10 años el 14 de mayo y de hecho había acompañado a la carta que le había enviado una foto en la que mi mitad y yo sosteníamos un cartel felicitándole su cumpleaños y otro con un dibujo de una tarta. Pero no tenía nada más, me faltaba algo que me permitiese unirme más a ella, tener si cabe aún más esa sensación que había descrito Paloma en otro post, de sentirla como parte de mi familia, de sentir como si hubiese algo que me uniese para siempre a ella.

Por fin, un día, de estos en los que te apetece meterte en la cama y olvidarte de todos y de todo, me puse a mirar en mi móvil y empecé a ver no sé cuantos mensajes de Twitter en los que Aidén ponía algo así como «tienes un e-mail en tu bandeja de entrada esperando a que lo abras » y no sé cuantos mensajes de los padrinos de Bodouakro hablando sobre sus cartas: quién era el más guapo de todos, la ilusión que les había hecho, etc. Y claro está, miré mi bandeja de entrada del correo electrónico y vi el tan deseado correo de Aidén.  De un plumazo se me olvidó el día tan aciago que había tenido y solo quería una cosa, abrir el correo, imprimir la carta y ver las fotos de Akissi.

Leí la carta de mi ahijada y empecé a conocerla un poco más. A través de su carta pude conocer ciertos aspectos de su día a día que me hicieron reflexionar: que vive sin agua potable ni electricidad, que tarda treinta minutos en llegar al colegio, que sus padres trabajan en plantaciones de cacao y de café. Pero, también que aunque vivimos a miles de kilómetros y en continentes diferentes, es una niña, y, como a cualquier niña de su edad, le gusta jugar con sus compañeros de clase a la rayuela, y ya piensa en lo que quiere ser de mayor (matrona para ayudar a los bebés de su comunidad). Lo que más me llamó la atención con diferencia es que, a pesar de que su vida no es nada fácil,  tiene una maravillosa sonrisa en todas sus fotos, vive el presente, el aquí y el ahora, y, disfruta de cada pequeño buen momento de su vida.  Después de leer y releer su carta, de mirar una y otra vez su foto, me doy cuenta de que realmente somos nosotros los que vivimos en un país subdesarrollado, por lo menos, desde el punto de vista emocional; porque, nosotros no nos conformamos con nada, siempre queremos más y más;  ellos viven el día a día.

Disfrutan, por ejemplo, simplemente, leyendo nuestra carta o mirando nuestros dibujos o nuestras fotos. Creo que tienen muchas lecciones que darnos. Sinceramente, estoy encantada de recibir su sabiduría a través de sus cartas. Como no podía ser de otra forma, he decidido poner su carta en la nevera sujetada por un imán que reza: “No sabía qué ponerme….y me puse feliz”. Gracias, Akissi, por hacerme sonreír cada vez que veo tu foto y tu carta.

Decía el filósofo francés Blaise Pascal que “No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca”. Pues el velero de Bodouakro, con sus capitanas, grumetes y marineros han contribuido a que me disponga aún más a ser feliz.


4 comentarios:

  1. Que bonitoo querida!!!

    ResponderEliminar
  2. Que bonitoo querida!!!

    ResponderEliminar
  3. Precioso post Gaelle. Gracias por compartir tus sentimientos con nosotros.

    ResponderEliminar
  4. Precioso post Gaelle. Gracias por compartir tus sentimientos con nosotros.

    ResponderEliminar